Publicado: 17 de Septiembre de 2019

Con esta sección de opinión pretendemos crear un lugar de encuentro donde los profesionales tengan una plataforma para publicar artículos relacionados, directa o indirectamente, con su trabajo diario en San Miguel Adicciones.

El VI Congreso Nacional de Patología Bio-Psicosocial-Sinapsis 2019 se celebrará los días 21 y 22 de noviembre en el aula magna de la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Información de La Universidad de La Laguna.

Por éste motivo el Dr Miguel Angel Dorta, médico de la UAD de Ofra, nos recuerda en éste artículo el significado del término: Bio-Psicosocial.

Patología Biopsicosocial (PBPS):

 Se trata de un grupo de enfermedades originadas por la presión sobre el individuo / comunidad que ejerce el Sistema Socio Económico. No olvidemos que dichas presiones empujan al suicidio a una persona cada 40 segundos en el mundo.

 Todas las enfermedades que componen la Patología Biopsicosocial tienen en común que se aprenden de los padres, del entorno social, laboral, escolar, etc. Por otro lado, y lo que es mas importante, se trata de patologías que se pueden prevenir con educación y se pueden revertir con motivación y re-educación.

 No se trata de psiquiatría, de patología dual o de drogodependencias, ya que estas disciplinas no son sino un apartado más dentro del conglomerado que abarca la Patología Biopsicosocial.

 De este modo aprendemos, del entorno,  a expresar emociones distorsionadas, lo que da origen a los "trastornos ansioso depresivos" tan arraigados en la población. La administración de fármacos se limita a paliar el problema.  Solo el entrenamiento / re-aprendizaje de nuevas respuestas emocionales, frente a estímulos percibidos como amenazantes, puede corregir el problema de raíz.

 Aprendemos también del entorno a comer, a pervertir la función alimentaria, a sexualizar la alimentación, dando pie a las enfermedades metabólicas que afectan a más de la mitad de los adultos y a una parte importante (y cada vez más joven) de la población infantil. La hipertensión, el colesterol, la diabetes y sus consecuencias directas: las enfermedades cardiovasculares, los ictus, la demencia o el cáncer tienen su origen en las conductas alimentarias aprendidas y reforzadas por la publicidad de la industria alimentaria.

 Una vez mas, la farmacologización de las consecuencias de una mala conducta alimentaria no corrige el problema, lo cronifica, el paciente mantiene las conductas que le enferman. La solución mas lógica seria la re educación alimentaria para revertir la triada maligna: diabetes - hipertensión – colesterol  y evitar la progresión al resto de enfermedades.

 A día de hoy, se sabe a ciencia cierta y esta perfectamente documentado que la diabetes, la hipertensión y el colesterol son reversibles mediante la modificación de la conducta alimentaria. Los estudios que lo demuestran son, evidentemente independientes, y no están financiados por la industria, debido a ello no son ampliamente diseminados a través de los medios comunes de información, no hay aliciente económico para ello.

 Por otro lado aprendemos, también, del entorno a relacionarnos mal, a considerar inferiores a las mujeres, a odiar a los homosexuales y extranjeros, aprendemos a no respetar a  nuestros padres, a no tolerar las frustraciones, a manipular extorsionar y maltratar a los que nos rodean. La violencia interpersonal  se cuece en ambientes tóxicos donde la educación planificada no existe y el niño crece sin entender / interiorizar la empatía, la sociabilidad, el respeto, el autocontrol, la tolerancia a la frustración. El proceso de desarrollo de la personalidad se impregna de reacciones emocionales toxicas como el odio, la ira, el rencor y la rabia. Malo para el individuo, peor para quien lo rodea. Mooving, bullying, homofobia, xenofobia, machismo, violencia intrafamiliar, interpersonal y con agravante de género son algunas de las consecuencias de este déficit educacional.

 Aprendemos a manipular nuestra consciencia y nuestro estado emocional con alcohol, drogas y fármacos, dando pie a las drogodependencias y a la patología dual. En 31 años de profesión, el hecho de farmacologizar el problema nunca me ha dado buenos resultados. La implicación personal del paciente en la extinción de conductas perniciosas (aprendidas) y la adquisición de rutinas saludables que le alejen de las drogas, con apoyo farmacológico cuando proceda, ha sido siempre la estrategia vencedora. La actitud del paciente frente al problema, y no el tipo de fármaco utilizado, ha sido el mejor predictor de éxito / fracaso en la terapia.

 En el caso de las nuevas adicciones sin tóxicos (juego patológico, sexo y compras compulsivas, adicción a Internet o al móvil, etc.) el aprendizaje ha sido primordial en la adquisición de estos hábitos. Del mismo modo solo el re-aprendizaje pondría coto al problema.

 La vacuna frente a la enfermedad biopsicosocial es sencilla, una educación estructurada en un sistema de alta exigencia (adecuado a cada persona) permitiría fabricar individuos resistentes al problema, individuos entrenados en la expresión de conductas y emociones adecuadas / coherentes, que no generen patologías. Por otro lado la existencia de un sistema de alta exigencia permite detectar los casos verdaderamente patológicos (la ausencia de disciplina y reconocimiento de autoridad en la escuela actual no permite diferenciar un niño malcriado de un trastorno negativista desafiante o de un TDAH, con lo que es mas fácil diagnosticar a cualquier niño “revoltoso” de un trastorno psiquiátrico y pasar a farmacologizarlo).

 El remedio, una vez expresada la patología biopsicosocial, pasa por la voluntariedad del paciente  a corregir sus expresiones conductuales y / o emocionales, lo que supone una implicación activa y un entrenamiento del paciente en la adquisición de nuevas respuestas no patogénicas. Ello conlleva un esfuerzo que no todo el mundo esta dispuesto a asumir (básicamente por ausencia de motivación). A esto habría que añadir que se ha normalizado el hecho de tratar conductas erróneas con fármacos y no con entrenamiento y re-aprendizaje.

 Actualmente se sabe que tienen en común un diabético, un maltratador, un drogadicto y un neurótico, todos han “mal aprendido”  a desarrollar su vida de una manera adaptativa / eficiente. Todos ellos, de forma consciente o inconsciente, son una carga para ellos mismos, sus familias y el sistema. Son una carga que, pudiéndose evitar / prevenir y revertir,  debemos sufrir todos.

 Dr. MIguel Angel Dorta Álvarez. Médico de la U.A.D de Ofra de San Miguel Adicciones.